Manifest off-topic

9 12 2008

Reprodueixo la carta adreçada per la Plataforma para la Defensa de las Prácticas Psicoanalíticas al president del Patronat de la Fundació La Marató TV3 i al director de La Marató TV3. Crec que val la pena fer difusió. Només tinc la versió castellana, que és la que està penjada en un grup del Facebook.

Desde la Plataforma para la Defensa de las Prácticas Psicoanalíticas queremos mostrar nuestra preocupación y malestar por el enfoque que se quiere dar a las enfermedades mentales graves en la Marató 2008, a las que está dedicada este año. También queremos hacer constar nuestras reflexiones en la confianza de que sean consideradas por sus responsables y evitar así los efectos adversos que se puedan producir sobre los usuarios y sus familias.

Desde nuestra perspectiva, la campaña de difusión de la próxima Marató de TV3, “Enfermedades mentales graves” está basada en un conjunto de premisas discutibles y problemáticas:

- El título hace referencia a la existencia de enfermedades mentales graves. Ahora bien, como saben los profesionales de la salud mental, incluidos los componentes del consejo asesor de la Marató, actualmente no se utiliza el término “enfermedad” ya que plantea muchos problemas epistemológicos, los cuales todavía no se han podido resolver. Por esta razón, el DSM III, publicado el año 1980, renunció explícitamente a utilizar este término y lo sustituyó por el de “trastorno”. Es así como los manuales y textos de psiquiatría hablan de “trastornos mentales” y no de enfermedades mentales.

- En segundo lugar, el título utiliza el adjetivo “graves”; que implica no sólo gravedad clínica sino también consumo de recursos sanitarios y sociales y considerables repercusiones en la vida de los pacientes y de sus familias. Ahora bien, uno de los problemas inherentes a la estigmatización es considerar que todas las “esquizofrenias”, o la mayor parte, tienen mal pronóstico y, además, que éste se deriva de la propia naturaleza del trastorno. No obstante, las cosas son más complejas ya que, en muchas ocasiones, el pronóstico es mucho más optimista, sobre todo si las modalidades de tratamiento tienen en cuenta los propios recursos del paciente y su subjetividad.

- Por otra parte, colocar en el mismo cajón las esquizofrenias, las depresiones y las ansiedades, como problemas graves constituye un error ya que las distorsiones del juicio de realidad que se pueden dar en las primeras, no se dan en las depresiones ni en las ansiedades. Con respecto al campo de la infancia, considerar el TDAH como un problema grave al lado de los autismos también es un error ya que se trata de trastornos muy diferentes tanto por su naturaleza como por su pronóstico.

- En tercer lugar, la Maratón pone mucho de énfasis en los aspectos neurobiológicos y genéticos pero deja de lado los aspectos sociales y familiares, muy relevantes también en la génesis de los problemas mentales. Debemos tener presente que desde el campo de las neurociencias se viene señalando que la era del genoma ya se ha acabado y que ahora se inicia la era del ambioma, es decir, la era que estudia los aspectos del entorno que contribuyen a desencadenar muchos problemas de salud mental. Además, los aspectos de prevención se centran básicamente en las dinámicas del entorno del paciente, cosa que no solamente se enfatitza desde el psicoanálisis sino también desde otros modelos teóricos. Se trata de aspectos en los que disciplinas como la psicología social, la sociología y la antropología están haciendo aportaciones de gran interés.

- Finalmente, y haciéndonos partícipes de las inquietudes de las familias y de los propios usuarios, hay un aspecto ético que no se puede despreciar: los trastornos mentales, graves o no graves, son siempre causa de padecimiento y de soledad, tanto para el propio paciente como para su familia. Banalizar o crear espectáculo quizás puede contribuir a aumentar los niveles de audiencia, sin embargo, al mismo tiempo, puede herir la sensibilidad de los pacientes y de sus familiares. Entendemos que el respeto está por encima de cualquier otra consideración y es en este sentido que consideramos la necesidad inexcusable de mostrar el problema del trastorno mental también en su dimensión dramática y de padecimiento para el sujeto, recordando que hay muchas personas que, a pesar de la “gravedad” de su problema han podido movilizar sus propios recursos psicológicos y alcanzar una salida digna. Ésta sí que es una manera de disolver la estigmatización.


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